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La coloproctología es la especialidad de la medicina derivada de la cirugía  general que brinda diagnóstico y tratamiento quirúrgico y no quirúrgico de las enfermedades del colon, recto y ano. En algunos países también se le conoce como Cirugía Colorrectal o Cirugía de Colon, Recto y Ano. El espectro del ejercicio de la coloproctología incluye el manejo de ostomías, colonoscopias, cirugía laparoscopia, manometría anal, disfunción del piso pélvico y la defecografía, entre otros.

Padece de constantes cambios en el hábito intestinal, diarrea, dolor y distensión abdominal, pérdida de sangre, secreción o prurito anal o tiene antecedentes familiares de cáncer de colon y recto? Si su respuesta a alguna de las preguntas es sí, entonces es recomendable que visite al especialista.

Por lo general todo lo relacionado con el intestino, ya sean enfermedades, malestares o el común hábito de defecar, son temas que causan pudor o simplemente no se tocan.

Lo anterior hace que muchas personas, por desconocimiento o vergüenza, no consulten al especialista cuando padecen molestias como cambios en el hábito intestinal o pérdida involuntaria de gases y deposiciones, lo que en pacientes de la tercera edad se consideran erróneamente como algo “normal”.

La cirugía colorrectal o coloproctología es la especialidad dedicada al diagnóstico, investigación y tratamiento de las enfermedades que afectan el colon, recto y ano, ya sean benignas o malignas. Las más comunes son los tumores malignos del colon y recto, enfermedad diverticular del colon, enfermedades inflamatorias intestinales como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, patología hemorroidal, fisuras, abscesos y fístulas perianales, prolapso rectal y constipación crónica, entre otras.

Principales señales de alerta

Cambios en el hábito intestinal diarrea.

Antecedentes familiares de cáncer de colon o recto. Se ha visto que ambas enfermedades poseen un importante factor genético.

Pérdida de sangre por vía anal.

Dolor y distensión abdominal.

Presencia de secreción anal.

Necesidad de un esfuerzo excesivo para eliminar las deposiciones.

Prurito anal.

Aumento de volumen, protuberancia anal o perianal.

Pérdida involuntaria de gases y deposiciones.

Dolor anal.

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